A veces nuestras casas son pequeñas y los espacios resultan un tanto claustrofóbicos. Nos sentimos encerrados, literalmente, entre cuatro paredes.
Derriba los muros colocando un fotomural. El resultado es espectacular. La sensación de amplitud aumenta, la habitación cobra vida y además te trasladará a ese rincón del mundo que te encanta. Podemos utilizarlos para reinventar el espacio sin necesidad de tirar tabiques, como, por ejemplo, en un piso de alquiler en el que no tengamos autorización para acometer reformas, o simplemente para convertir nuestra pared en un inmenso cuadro que despierte la admiración .